La introducción de nuevos alimentos al bebé: Alimentación consciente

 Alimentación consciente para la calidad de la salud futura de nuestros hijos.

La alimentación y nutrición del bebé es un proceso que se inicia desde la concepción. En el vientre materno el bebé en formación depende de la alimentación de su madre para recibir los nutrientes que requiere para su óptimo crecimiento y desarrollo, sobre todo en los primeros 28 días durante los cuales se forma el tubo neural. Igualmente es importante vigilar tanto el peso como las reservas de micronutrientes como el ácido fólico, el hierro y el calcio.

Después del nacimiento y hasta los 6 meses de edad, el bebé debe alimentarse exclusivamente con leche materna. Sólo a partir de esta edad debe iniciarse el proceso de alimentación complementaria o introducción de nuevos alimentos, ya que a partir de esta edad la leche materna no cubre todos los requerimientos de energía y nutrientes de nuestros hijos.

La lactancia es vital e irremplazable hasta los 6 meses de vida

 

Igualmente es a partir de los 6 meses cuando se considera que el bebé está fisiológicamente apto para recibir nuevos alimentos.  Una de las señales más importantes es la salida de los primeros dientes (los dos frontales inferiores) y la capacidad para sentarse solos. Internamente,  se produce el cierre de la barrera gastrointestinal (el intestino se hace más eficiente al filtrar nutrientes) y el riñón ya es capaz de filtrar a un 60 u 80% de la capacidad total de adulto (por esto último es especialmente importante no utilizar sal ni condimentos artificiales en las comidas de nuestros bebés).

Si observamos cómo se desarrolla la introducción de nuevos alimentos al bebé según la medicina tradicional china, el primer alimento se ofrece a los 6 meses, o cuando ya aparecen los primeros dientes. Este primer alimento es agua de arroz tostada. Se lo dan a los bebés por un mes, y si no hay ningún tipo de señal de intolerancia después de eso le ofrecen zanahoria cocida.

Los principios de la medicina tradicional china que datan del año 2600 A.C, sostienen que el cuerpo funciona diferente a como nos enseñan en las escuelas de medicina de occidente. El cuerpo se enferma cuando se rompe el equilibrio interno en nuestro cuerpo, representado por los 5 elementos de la naturaleza: Agua, tierra, fuego, madera y metal sometidos a la influencia de las fuerzas de la energía Yin y Yang. Su premisa principal es la de prevenir enfermedades. Sus libros de pediatría afirman que el sistema digestivo de los niños es inmaduro desde el nacimiento hasta aproximadamente los 6 años. Por lo tanto la introducción de nuevos alimentos es un proceso muy cuidadoso, se hace sin prisas. La carne por ejemplo se le ofrece al niño cuando aparecen los primeros colmillos que generalmente salen a partir de los 15 meses y pueden tardar en salir hasta los 22 meses.

Niños y dentición

Para todos los niños, el proceso de dentición es el mismo, pero en occidente manejamos premisas muy distintas en la alimentación. Ignoramos por completo o hemos dejado de lado este útil conocimiento ancestral para dar paso a la sistematización en las rutinas de alimentación, incluso asumiendo como normales procesos que no son para nada cónsonos con la maduración y el desarrollo de los órganos y sistemas de nuestro bebés. Estamos como apurados porque el bebé coma, y de paso, muchas veces recurrimos a productos industrializados para cubrir sus necesidades por comodidad. Se nos olvida que sus órganos y sistemas son inmaduros. Los niños a partir de los 6 meses necesitan un proceso de introducción de nuevos alimentos bien llevado, con conciencia y guiado por un nutricionista que asesore adecuadamente a la familia.

El sistema renal del niño es especialmente sensible a daños por la alimentación. La capacidad gástrica del recién nacido es de aproximadamente 20 cc y aumenta a 200 cc al llegar al año de edad. El páncreas aún no es capaz de segregar todas las enzimas que requiere la digestión final en el adulto. Es sólo a partir del cuarto mes de vida que este órgano empieza a formar las enzimas necesarias para digerir los cereales.

El hígado está aún en proceso de maduración de muchas de sus funciones metabólicas como la capacidad de formar y degradar la glucosa (que es el azúcar más simple que resulta de la digestión de los carbohidratos), aún no fabrica todos los ácidos biliares que se requieren para la adecuada digestión de las grasas. Las proteínas se filtran con mucha facilidad porque el intestino también está en proceso de perfeccionamiento de sus funciones y esto puede generar alergias e intolerancias graves cuando no se cuida el “cuándo”, el “que”, el “cómo” y el “cuánto” le doy a mi bebé las tan esperadas carnes.

En fin mi intención no es darles una clase de fisiología digestiva, pero si recordarles porque es importante hacer la introducción de nuevos alimentos con conciencia, sin prisas y respetando a ese cuerpecito aún en formación.

Ten paciencia el primer año de vida pasa rápido

Se espera que al año de edad el bebé pueda incorporarse a la mesa familiar y compartir las preparaciones que consume el resto de su familia. Sin embargo este es un proceso muy individual que debe respetar los tiempos dictados por la velocidad de maduración de su sistema nervioso, digestivo y renal.

La alimentación complementaria bien llevada es imprescindible para tener a futuro niños sanos. Y sobre todo, niños con más posibilidades de expresar todo su potencial genético en la edad adulta. El crecimiento que se dá en los dos primeros años de vida es importante y no se logra otro aumento igual de estatura en todo el resto de la vida. El sistema nervioso central se desarrolla en forma importante durante los 3 primeros años de vida. Es muy importante entonces asegurarnos de hacer lo correcto en cuanto a la alimentación desde los 6 meses hasta al menos los 3 años.

El niño debe ser guiado durante este proceso por su madre y familiares cercanos, favoreciendo el ambiente y los estímulos que requiere para incorporar no sólo nuevos alimentos sino también otras consistencias y utensilios, haciendo de cada comida un momento de agradable aprendizaje que moldearán hábitos alimentarios de por vida. La idea es que el bebé conozca y se adapte gradualmente al sabor, color, y olor natural de los alimentos, disfrutando la experiencia y sin que se le produzcan daños a su organismo.

En mi próximo artículo les comentaré más sobre este tema tan controvertido e importante para la salud futura de nuestros hijos.

Autor entrada: Veronica Riera de Zungri

Lic. En Nutrición y Dietética egresada de la UCV Diplomado en Lactancia Materna y Prácticas de Alimentación Complementaria (UCV/UNICEF) Promotora y Consejera en Lactancia Materna (Celacma) Acupunturista – Reflexóloga - Homeópata – Terapeuta Floral Madre emprendedora. En su práctica profesional de más de 16 años de experiencia, fusiona los elementos de su carrera como nutricionista con la acupuntura y otras terapias alternativas, adaptando el tratamiento a las necesidades físico – emocionales de sus pacientes. Apasionada por la correcta nutrición de embarazadas, bebés y niños, ha desarrollado diversas estrategias para la educación nutricional y la atención al binomio madre - hijo. Defensora del correcto y respetuoso proceso de introducción de nuevos alimentos al bebé y de práctica, normalización y apoyo a la lactancia materna. Twitter, instagram: @kalyananutricion e-mail: kalyana.nutricion@gmail.com

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