LOS NIÑOS TAMBIEN EMIGRAN

Emigrar es una decisión sumamente difícil porque implica muchas cosas. El desarraigo quizá,  es el que más conocemos, sin embargo, hay muchas cosas más que pensamos no nos afectarán y son las que más daño emocional nos causan en este proceso (ya les contare en otro post).

Al principio, la incertidumbre nos llena los días, luego pasamos a sentir euforia y el descubrir lugares y cosas nuevas constantemente nos hace perder el rumbo, nos sentimos como viajeros de paso, como si estuviéramos viviendo las vacaciones de nuestra vida hasta que nos llega el momento de hacer un alto y pensar que esto no es transitorio, que es para toda la vida.

Nos dejamos llevar por nuestras emociones, por nuestros sentimientos encontrados, por la nostalgia, por la ira, por la pérdida y el duelo y sin darnos cuenta nos olvidamos de que no emprendimos este viaje solos, viajamos con niños, arrastramos a esta aventura a nuestros hijos y hasta este momento hemos sido incapaces de preguntarles ¿cómo se sienten?, ¿qué piensan?.

Como adultos asumimos que los niños están bien y que no los afecta el cambio, que ellos se adaptan de maravilla y hay señales que ante nuestros ojos a veces pasan desapercibidos y sobre los cuales queremos poner la lupa.

Despedidas e incertidumbre dos amenazas para los más pequeños de la casa

Muchas son las familias que emigran separadamente, generalmente siempre uno de los padres viaja primero para procurar organizar todo lo mejor posible antes de la llegada del resto, sobre todo de los más pequeños. Cuando esto ocurre, es muy probable que si los niños son menores de 6 años sientan que en cierta forma han sido abandonados, ellos no entienden lo que significa emigrar, en su pequeño mundo lo que realmente importa es que esa persona que tanto quiere que puede ser papá o mamá, no está.

Quizás en este proceso notemos algún retroceso en su desarrollo, el dejar de controlar esfínteres en alguna ocasión es una señal significativa de que el peque también extraña. El negarse a hablar por teléfono con el padre ausente, negarse a dormir solo, estar irritable o muy llorón son todas señales inequívocas de que necesita ayuda para superar su duelo migratorio.

Ahora bien, supongamos que ya superamos este primer bache emocional. Nos toca llegar al nuevo país e insertarnos de la mejor manera en su cultura. Niños al colegio y una casa nueva. Luego de pasar la emoción del reencuentro, es muy probable que ellos, aunque son pequeños, comiencen a darse cuenta de que les falta algo más. De que los abuelos y tíos no están, de que su rutina ha cambiado por completo y es allí cuando comienza una segunda fase de duelo, esta fase se puede expresar llorando por los juguetes que dejaron en su país de origen, en algunos casos habrá niños que preparen una maleta o bolso y digan que ellos se regresan a su país, quienes digan que esta no es su casa, que ellos quieren estar en su habitación.

Algunas herramientas para ayudar a los más pequeños de la casa

Lo primero que debemos hacer como adultos, es entender de manera racional que estas son reacciones normales, tomemos en cuenta que a nosotros los adultos nos afecta el haber dejado todo lo que teníamos atrás, mucho más a los niños solo que ellos no saben expresar aun con palabras todos los sentimientos.

Los niños pueden hacer su maleta y pedir regresar a su país de origen

Para manejar la situación migratoria con niños es imprescindible involucrarlos, explicarles lo que esta pasando, hablarle de los planes que tienen para el nuevo país al cual van a viajar. Jugar a buscarlo en un mapa y enseñarles desde donde van a partir y a donde van a llegar, escuchar algunas canciones y revisar algunas tradiciones y fiestas de las cuales pronto serán participes.

Como padres o adultos acompañantes en este proceso debemos ser muro de contención de esos sentimientos y debemos encausar a los más pequeños, para ello podemos destacar lo bueno del lugar donde están, es el momento en el quizás hasta debamos sustituir juguetes y otras cosas para brindarles sentido de pertenencia. Será un momento que nos lleve a cuestionarnos si lo estamos haciendo bien o mal, sin embargo, lo importante es entender como adultos que este momento pasará y que nuestras mejores herramientas son brindarle amor, soporte, contención y sobre todo comprensión a los más pequeños de la casa.

Autor entrada: Yoly Soledad Perez Albuysech

Mujer, madre, psicólogo de profesión y publicista de vocación.
Fiel creyente de la importancia del buen trato a los niños en la sociedad y luchadora por el empoderamiento de la mujer en su vida.

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