Masturbación infantil “Placer sin malicia”

En innumerables ocasiones se escuchan padres notificando en la consulta, en tono asustadizo y a veces casi vergonzoso la frase de “encontré a mi hijo masturbándose”.  Es perfectamente posible que dicha notificación lleve consigo la solicitud de “ayuda” al respecto de la situación.  Es necesario que sepamos que manejando la información correcta podemos estar tranquilos ante algo tan natural como los primeros pasos, las primeras palabras o la primera sonrisa de nuestros hijos.  Comencemos por definir que es la MASTURBACIÓN, es la acción de estimular los órganos genitales propios o ajenos para obtener o brindar placer sexual. El placer por si mismo es la “satisfacción”  o sensación positiva que se produce por algo, que puede ser material (personas, objetos, alimentos), una acción (dormir, bailar, ejercitarse), algo sensorial (escuchar música, ver un paisaje, oler un perfume) y entre tantas cosas placenteras existe el “placer sexual” que es instintivo del ser humano.

La masturbación en la infancia es algo completamente normal, es parte de lo que se conoce por los grandes Psicólogos como elemento de las ETAPAS DEL DESARROLLO AFECTIVO.  Estas etapas del desarrollo son 5.  LA ETAPA ORAL: que va desde el nacimiento hasta el primer año de vida. A su vez tiene dos partes, la inicial caracterizada por la succión (hasta los 6 meses) seguida por la del mordisqueo (hasta 1 año). LA ETAPA ANAL: de 1 a 3 años, donde el placer se concentra en la sensación de orinar y defecar. Luego la ETAPA FALICA: desde los 3 a los 6 años. Donde el placer viene acompañado del descubrimiento del área genital. El infante comienza a explorarse y a observar que hay diferencias entre un niño y una niña. Estas diferencias son notorias según la cultura (vestimenta, actitud) e incluso hay curiosidad por las diferencias anatómicas. Es en esta etapa cuando aparece con mayor frecuencia la masturbación propiamente dicha, pudiéndose presentar dos grandes situaciones psicológicas que son consecuencia normal del Neurodesarrollo del infante. Estas situaciones psicológicas son EL COMPLEJO DE EDIPO que se relaciona con la atracción sexual instintiva que el “varón” tiene hacia su madre “hembra”. El homólogo sexual que en este caso es el padre pasa a ser fuente de dos emociones encontradas; una positiva de admiración por ser el dominante que capta la atención de la hembra y otra negativa de rivalidad porque compite con el niño por esa atención materna.  EL COMPLEJO DE ELECTRA: se presenta igual que en el varón pero con una variante; aquí la niña (hembra) observa como dominante sexual al varón que es su padre, siendo que ella tiene una rival que es sexualmente igual a ella por la ausencia de pene.  Visto desde ese punto de vista se entiende que la necesidad de autoexploración y consecuente sensación de placer puede traer consigo grandes oportunidades para la buena estabilización psíquica del infante o por el contrario, marcar la respuesta de placer con la desviación subsiguiente si desvirtuamos o accionamos mal ante ello. Esta etapa Fálica es seguida por la ETAPA DE LATENCIA: entre los 6 a 12 años, donde los impulsos sexuales quedan latentes a la espera de que el aporte hormonal haga el despertar erógeno. El infante prefiere disfrutar del juego y la sociabilidad.  Posteriormente llega la ETAPA GENITAL: en la cual se integran el instinto sexual y las experiencias físicas, mentales, cognitivas y emocionales. Aquí existe la verdadera psicodinamia del individuo y según los grandes estudiosos de la Psicología, esta Etapa Genital perdurará por toda la vida.

Frente a la Masturbación infantil hay que manejarse de manera serena, firme y respetuosa. Teniendo conocimiento que es “normal” lo que sucede con el infante. Una vez entendido lo que podemos esperar en cada etapa hay que adecuarse a lo que pueda presentarse. La exploración corporal va en relación a la edad del niño o niña. Hay que evaluar que dicha exploración sea con la intensidad, oportunidad y consecuencias esperadas. Por ejemplo, un signo de Complejo de Edipo es normal en un VARON, una respuesta similar a un Complejo de Electra en cambio puede ser indicador de algún desbalance emocional en el entorno familiar o en el propio niño.  En los niños entre los 6 a los 7 años no se excluye completamente la masturbación, pero llamaría la atención una frecuencia y búsqueda inusual en un infante cuyo interés primordial debería ser la sociabilidad y el juego. Asi pues cada etapa puede manifestar la necesidad instintiva de búsqueda de placer.

Que hacer ante la Masturbación? Hay que guardar el respeto hacia el niño o niña como individuo y ser humano. Debemos desviar su atención hacia otra actividad, manteniendo la naturalidad y la serenidad, al tiempo que evaluamos el entorno a fin de ubicar la causa que ha despertado la búsqueda del placer. De haber sido una búsqueda de placer sin estímulo previo, hay que buscar cuales son las necesidades no satisfechas del infante. Muchas veces coincide con disfunciones familiares o sociales que desencadenan frustraciones que a su vez llevan a la búsqueda de placer mental y corporal que no dependa sino de uno mismo.  Debemos respetar la experiencia del infante ante el manejo de información y corroboración de su identidad sexual. Recordemos que el placer sexual esta en todas las relaciones humanas, para lo cual hay que recrearse, ver e incluso auto-estimularse para conocimiento y satisfacción propia. Eso es algo “normal”. No obstante debemos estar vigilantes que nuestros niños se desarrollen según lo esperado en cada etapa.  Todo lo que se encuentre fuera de estas posibilidades de respuesta ha de ser tomado como un signo de alerta.  El infante instintivamente buscará su placer, los padres debemos encausar dicha búsqueda enmarcándolos dentro de un ambiente psico-social-afectivo adecuado. Un niño o una niña no tienen el “morbo” de nosotros los adultos, por eso la Masturbación en esa etapa será “normal”. No contaminemos el desarrollo sexual de nuestros niños con nuestra Malicia.  Vigilemos, respetando. Cuidemos sin oprimir y brindemos la confianza de un buen padre

Autor entrada: Julio Cesar Marquez

Pediatra-Puericultor, UC. Carabobo

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