Mi hija fue víctima de Bulling y yo no lo sabía!!

Desde hace poco tiempo se está hablando del tema del bulling o abuso escolar y se está creando consciencia sobre este tema. Hablamos de bulling como alguna especie de maltrato físico o verbal de unos niños hacia otros niños que por alguna característica física, social o conductual son más vulnerables, por lo tanto son blanco fácil y pasan a ser los agredidos. Sin embargo hay otras señales de bulling que quizás obviamos porque no implican una agresión directa.

Desde mi experiencia personal les puedo confesar que  mi hija fue víctima de  bulling y yo no hice nada. Antes de juzgarme por mi pasividad al respecto aclaro que cuando ocurrió no se hablaba de bulling, no era tema de conversación sino de vergüenza  por una parte, y  por la otra, aunque a mí no me gustaba lo que ocurría, quizás la falta de dominio del tema y de experiencia, producto de la juventud no me llevaron a reaccionar oportunamente. No es excusa, lo sé, me paralicé por miedo y es lo que quiero que estas líneas eviten en ti.

Aquí les relato lo que sucedía para alertarles porque, enmascarado en un juego que parece inocente, nuestros pequeños pueden estar siendo maltratados y nosotros desconocer de la situación.

Mi hija, quien hoy tiene 14 años en ese entonces tendría unos 7 u 8 años y cursaba su 2do y 3er grado de primaria, pertenecía a un pequeño grupo que se reunía en todos los recreos a jugar (cosa normal que hacen todos los niños de esa edad), como otra cosa característica de la edad las niñas juegan con las niñas y los niños con los niños. Cada día como el primer día desde que comenzó su etapa escolar al buscarla en el colegio o en casa de abuelita mis preguntas han sido las mismas, Hola mi niña bella, cómo te fue hoy?- qué hiciste?- qué aprendiste? – a qué jugaste? (aunque hoy en día se han sumado nuevas preguntas sobre química, física o matemática o quizás hasta preguntar por el novio básicamente las preguntas  siguen siendo las mismas) , al escuchar sus respuestas muchas me conmovían y con otras comenzaba entonces mi historia de terror.

Al momento de los juegos me comentaba que jugaban a ser princesas (quién no lo jugó a esa edad) “todas son princesas mami y yo soy el perrito” me decía- mi corazón paraba por un momento- y tenía que hacer la pregunta obligada cómo es eso hijita? cuéntame- “bueno mami, yo me pongo como los bebés en el suelo (posición de gateo) y me dicen que si quiero ser princesa debo pasarle la lengua a sus zapatos y limpiárselos “ y continuaba  “mañana seguro yo soy princesa” mi corazón se arrugaba como una pasa mis ojos se llenaban de lágrimas trataba de  contenerme  porque necesitaba aún más información, créanme, no la quería escuchar, pero tenía que entender más de qué se trataba esta farsa disfrazada de juego en el que mi hija estaba metida. La pregunta que formulé a continuación fue –Mi vida y siempre eres tú el perrito o las demás niñas también son perritos??  “No mami, no siempre soy perrito a veces soy como cenicienta, las otras niñas siempre son princesas”.

En ese momento sentí que se me derrumbaba el mundo. No sabía qué pasaba, era mi hija quien tenía problemas de autoestima? Pero si a diario le decía que ella era hermosa, que ella era una princesa… Sería el divorcio?, sería que por no estar con ella, por tener que trabajar, estaba sintiéndose mal? miles de preguntas me hice una y otra vez, la culpa me atacaba cada día al llegar a hacer la misma pregunta, qué  jugaron hoy?? …..

Hablé con la maestra en ese momento al darme cuenta que el juego se hacía recurrente,  la respuesta que obtuve fue: “Señora esos juegos son normales, esas son cosas de niños” y una mirada desaprobatoria que me decía casi, no se meta en eso.. ella debe aprender a defenderse sola….

Algo tengo que hacer, pensé,  primero trabajar la autoestima y reforzar a diario cuan bella es la princesa de mi vida y la luz de mis ojos y así continuaba llenando de elogios a diario a mi hija, luego entré en fase de pánico, algo debía hacer para separarla de ese grupo de niñas que no conocía, que entendía que eran tan niñas como la mía y que, sin embargo, sentía le hacían daño, un daño que quizás ahora ella no percibía pero que a futuro de continuar la situación  le iba a afectar mucho. Traté de hacerla entender que necesitaba jugar con otras niñas, que esos juegos a mí no me gustaban, que no eran bonitos, que no podían ser siempre las mismas niñas las que fueran princesas y ella siempre hiciera de cachorrito, etc, etc.  Fueron meses largos y muy amargos para mí.

Un día, casi llegando a final de año escolar, me sorprende la maestra con una nota en la que requiere reunirse conmigo por una situación ocurrida con mi hija. Acudo inmediatamente al llamado y la maestra, que hace unos meses desestimó mi preocupación, me indica que me llama porque mi hija escribió una carta muy fea con malos deseos hacia su compañera de clases (la princesa) , me recuerda que el Colegio, tiene un manual de convivencia , y me invita a que lo lea con mi representada….. Se pueden imaginar mi cara, verdad???

Pues bien, mi respuesta a esa maestra fue la misma que ella me dio unos meses atrás, esas son cosas de muchachos lo  recuerdas? Obviamente no lo tomó bien.

Si bien es cierto que la situación se resolvió por si sola, al finalizar el año escolar la niña y su familia se fueron del país y mi chiquita se integró a otro grupo que jugaba a la ere, 123 pollito  inglés y al escondite,  el punto a resaltar es que,  primero,  es importantísimo conversar con los niños sobre su día a día y procurar conocer qué es lo que hacen mientras están en el colegio. Ellos a esa edad no saben distinguir entre lo que está bien y lo que está mal pero al preguntarles nos pueden dar indicios de lo que no debe ocurrir y nos permite abordar a tiempo las situaciones que pueden ser incómodas o inconvenientes. Por otra parte,  entender que bulling no es solo agresión física o verbal  y que hay que abordarlo frontalmente. Debemos solicitar que el colegio y  su personal esté entrenado y capacitado para atender estas situaciones y que si alcanza niveles desproporcionados hay entidades que pueden intervenir, no permitir el asumir las cosas como que son cosas de muchachos!!!. Que sobre este tema deben hacerse reuniones de padres y representantes, que el problema hay que hablarlo que por no hacerlo no significa que no exista o que no está ocurriendo en ese plantel.  Por último, pedir ayuda, no estamos solas/os en el proceso de crianza de nuestros hijos, hoy en día hay muchos grupos de apoyo, muchas personas a quién preguntar y mucha gente realmente preocupada en que los niños tengan un mejor trato por parte de los adultos y por parte de sus pares.

Autor entrada: Yoly Soledad Perez Albuysech

Mujer, madre, psicólogo de profesión y publicista de vocación. Fiel creyente de la importancia del buen trato a los niños en la sociedad y luchadora por el empoderamiento de la mujer en su vida.

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