En los años 80 lo llamábamos estrés. Hoy lo llamamos ansiedad. ¿Es lo mismo con otro nombre o algo ha cambiado de verdad? Los datos dicen que sí, y bastante. Esto es lo que sabemos y lo que podemos hacer.
Lo que la crianza en tribu promete, lo que oculta y lo que yo prefiero llamar de otra manera
La palabra tribu está en todas partes cuando se habla de maternidad. Y yo llevo tiempo sin terminar de sentirme cómoda con ella. No con la idea, sino con la palabra. Esto es lo que pienso.
El día que lloré viendo publicaciones de gofio
Una tarde cualquiera, unas publicaciones del Día de Canarias me devolvieron a Venezuela de golpe. Y me hicieron hacerme la pregunta que llevaba tiempo evitando: ¿qué sabe mi hijo de dónde viene?
Carta a la madre que soy
Esta carta es para la madre que da todo y luego se pregunta si fue suficiente. Para la que se equivoca y lo carga como culpa. Para la que olvidó, entre tanto querer, que ella también importa.
La adolescencia no es el problema. Es la solución.
Durante la adolescencia el cerebro atraviesa su segunda gran reorganización. No es caos ni rebeldía sin causa. Es un proceso de construcción que definirá quién será esa persona el resto de su vida. Entenderlo cambia todo.
Nadie te dijo que ser madre también podía dejarte sola
Hay un tipo de soledad en la maternidad que no tiene culpable claro.
No es la soledad del abandono ni la del conflicto. Es la de volverse invisible de manera gradual. La de que decidan por ti sin preguntarte. La de enterarte por Instagram de una cena a la que no te invitaron.
Tu hijo no se está apagando.
Hay una conversación que se repite en consultas de psicólogos, en grupos de padres y en muchas casas en silencio.
«Mi hijo ya no me cuenta nada.» «Se encierra y no sale.» «Le hablo y parece que no estoy.»
Lo que casi nadie dice después: que todo eso es exactamente lo que tiene que estar pasando.
He escrito sobre los comportamientos adolescentes que más nos preocupan — la puerta cerrada, los monosílabos, la vergüenza de que existas, los amigos por encima de todo — y lo que hay detrás de cada uno según la neurociencia del desarrollo.
Porque hay una línea entre lo normal y lo que sí merece atención. Y confundirlas cuesta caro en los dos sentidos.
Emprender desde la raíz, no desde la presión
En un mundo que exige productividad sin pausa, emprender como mujer puede parecer otra carga.
Pero cuando se hace con acompañamiento, con conciencia y con redes reales de apoyo, se convierte en algo radicalmente distinto: en un camino de autocuidado con impacto.
Mamá… ¿quién eres cuando ya no eres “solo mamá”?
Cuando los hijos crecen, muchas mamás se sienten perdidas, como si su propósito se hubiera ido con sus pasos. Esta sensación es más común de lo que crees: más del 40% de las mujeres en Europa entre 45 y 55 años reportan una crisis de identidad al transformarse su rol maternal. Pero no es un final: es una invitación a redescubrirte, con todos tus sueños postergados y tu sabiduría ganada. Tu maternidad no desaparece… se transforma. Y tú, mereces florecer más allá de ser “solo mamá”. Porque esta segunda fase puede ser la más auténtica de todas.
Cómo gestionar el estrés maternal sin caer en la culpa
El estrés y la culpa no resuelven los problemas…sin embargo si pueden ser paralizantes Ser madre es una tarea constante, llena de amor, aprendizaje y desafíos. Pero también puede ser […]









