Cuando la tragedia golpea, la mirada se nos va, casi por instinto, hacia lo que se rompió. Los escombros, las pérdidas, los nombres que ya no responden. Y es natural que así sea… Pero si solo miramos eso, se nos escapa otra parte de la historia, una que también merece ser contada, porque también es real y también sostiene: la bondad que ha aparecido en medio de todo esto.
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