La palabra tribu está en todas partes cuando se habla de maternidad. Y yo llevo tiempo sin terminar de sentirme cómoda con ella. No con la idea, sino con la palabra. Esto es lo que pienso.
Carta a la madre que soy
Esta carta es para la madre que da todo y luego se pregunta si fue suficiente. Para la que se equivoca y lo carga como culpa. Para la que olvidó, entre tanto querer, que ella también importa.
Cuando ninguna “maternidad ideal” te representa:
¿No amamantas? ¿Eres ordenada, trabajas y te arreglas? ¿Estableces límites y duermes separada? No estás fallando. Estás siendo tú. Este es un abrazo a todas las madres que ya no quieren fingir, compararse ni encajar en moldes ajenos… porque su maternidad, tal como es, ya es suficiente.
¿Es la “maternidad real” solo agotamiento y sacrificio?
Por qué necesitamos una nueva narrativa Hace poco, vi un post en redes que decía: “Esto es la maternidad real: pañales a las 3 a.m., comidas frías, lágrimas en el […]



