Lo que se perdió no fue una casa: fue un hogar

Hay una diferencia enorme entre una casa y un hogar, y casi nunca la entendemos del todo hasta que uno de los dos desaparece.
Una casa son paredes, un techo, una dirección que se puede escribir en un papel. Un hogar es otra cosa completamente distinta. Es el lugar donde se hacían las reuniones de los domingos… donde confluían todos —los amigos de toda la vida, la familia completa— a compartir algo tan simple y tan grande como estar juntos.
Cuando la tierra tembló y esas paredes cayeron, lo que se perdió no fueron solo estructuras físicas. Se perdió el lugar donde se guardaba, sin que lo supiéramos del todo, una parte enorme de quiénes somos.

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