¿No amamantas? ¿Eres ordenada, trabajas y te arreglas? ¿Estableces límites y duermes separada? No estás fallando. Estás siendo tú. Este es un abrazo a todas las madres que ya no quieren fingir, compararse ni encajar en moldes ajenos… porque su maternidad, tal como es, ya es suficiente.
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