Lejos pero no ausentes:

«La distancia geográfica no equivale a distancia emocional.» Para quienes están lejos de Venezuela con el corazón hecho pedazos y las manos vacías: por qué esta impotencia es real y tiene nombre, qué hacer con la culpa de estar a salvo, y cómo sostener esto sin que te consuma — sin que nadie te diga que «todo va a estar bien» cuando ambos saben que no es así.