Quitarle el móvil no es un castigo:

Lo hemos hecho casi todas: nuestro hijo o hija hace algo que no debía, y la respuesta automática, casi refleja, es «se queda sin móvil». Se siente como una consecuencia lógica, contundente, justa. El problema es que, según la evidencia, no es ninguna de esas tres cosas.

Quitar el móvil no corrige el comportamiento. Lo pausa. Durante los días que dura el castigo hay silencio, sí, pero no hay aprendizaje.

Loading

Del teléfono fijo a la pantalla negra:

Recordemos por un momento cómo era la privacidad cuando nosotros éramos jóvenes.

En casa había un teléfono fijo. Si querías hablar con tus amigos, la estrategia militar era esconderse detrás de un mueble o meterse en un armario… Y muchos, en nuestra inocencia juvenil, hicimos un voto sagrado: «Cuando yo tenga hijos, no voy a ser así.» Hoy, años después, nos consideramos padres y madres conscientes. Pero en ese deseo legítimo de no ser invasivos, cometimos un error de cálculo monumental: confundimos respetar su privacidad con desentendernos de su mundo.

Loading

Pantallas, hijos y el pánico viral:

Últimamente no hace falta buscar mucho para toparse con el mismo debate: un video, un padre indignado, una maestra preocupada, todos hablando de lo mismo. Que si los móviles están destruyendo la salud mental de nuestros hijos. Que si ya no razonan como antes. Que si hay que prohibirles la pantalla hasta los dieciséis años, o se pierde la infancia para siempre.

Y en medio de tanta opinión viral, queda una pregunta honesta, la que de verdad importa: ¿qué de todo esto tiene respaldo científico real, y qué es alarma que se repite tanto que ya la damos por comprobada?

Loading

Tú también hiciste el ridículo por encajar. No lo olvides.

Después de escribir sobre «farmear aura», me quedé pensando en algo que no alcancé a decir del todo en ese artículo, y que creo que merece su propio espacio: la facilidad con la que hoy, como padres, decidimos que todo lo que hacen los adolescentes está mal, es absurdo, o es señal de que «están perdidos».

Vemos un video, una tendencia, una moda nueva, y en cuestión de segundos ya la clasificamos como sin sentido. Y lo hacemos, muchas veces, sin pausar ni un momento a preguntarnos: ¿y nosotros, a esa edad, qué hacíamos?

Loading

Farmear aura:

Si tienes hijos adolescentes, es posible que ya hayas escuchado la frase «ganó mil de aura» y te hayas quedado igual que antes de escucharla. Bienvenida al fenómeno de «farmear aura», una de las tendencias más virales del último año, que empezó como un chiste de internet y ya se convirtió en algo que ocurre, literalmente, en plazas y parques de toda Latinoamérica.

Loading

Hoy no tengo ganas de ser mamá

Hay días en los que simplemente no tienes ganas de ser mamá. No es que no los ames, es que estás agotada. Si hoy te sientes así, este artículo es para ti. Sin culpas, sin juicios, solo un abrazo y estrategias para sobrevivir. Porque la maternidad también tiene días grises, y está bien.

Loading

Enseñar a los niños a caerse y a levantarse:

Hemos hablado mucho, en las últimas semanas, sobre cómo acompañar a los niños en momentos de crisis grandes: pérdidas, miedo, incertidumbre. Y aunque esas conversaciones eran necesarias, hoy queremos volver a algo igual de importante, pero mucho más cotidiano: cómo se construye, día a día, la capacidad de nuestros hijos para caerse y volver a levantarse.

Porque la resiliencia no nace únicamente en las grandes tragedias. Se entrena, silenciosamente, en lo pequeño…

Loading