Lejos pero no ausentes:

«La distancia geográfica no equivale a distancia emocional.» Para quienes están lejos de Venezuela con el corazón hecho pedazos y las manos vacías: por qué esta impotencia es real y tiene nombre, qué hacer con la culpa de estar a salvo, y cómo sostener esto sin que te consuma — sin que nadie te diga que «todo va a estar bien» cuando ambos saben que no es así.

Cuando la tierra tiembla y el mundo de un niño se rompe:

«A los niños no se les protege ocultándoles la realidad. Se les protege acompañándolos dentro de ella.» Una guía honesta para acompañar a tres tipos de niños afectados por el terremoto en Venezuela: los que lo vivieron de cerca, los que quedaron sin un adulto de referencia, y los que lo están absorbiendo desde lejos, a través de una pantalla y de la angustia de los adultos que aman. Sin frases vacías. Con lo que la psicología de catástrofes realmente recomienda.